Sin duda alguna, el arte clásico grecorromano se han convertido en uno de los símbolos universales no sólo de la belleza, de la armonía  y de la proporción, aunque este último criterio ha sido puesto en duda por muchos, debido a que algunas partes del cuerpo de las esculturas de personajes masculinos son relativamente pequeñas en comparación con el resto de las partes del cuerpo. Sin embargo, ¿A qué se debe esto?

Más allá de motivos estéticos e incluso anatómicos parte de la respuesta a esta pregunta radica en aspectos que tienen que ver con las creencias de los griegos y los romanos. Para las personas de estas culturas, los penes grandes están relacionados con la animalidad, la monstruosidad y pero, sobre todo con la irracionalidad, cualidades con las que no se sentía identificados.

Por el contrario, los griegos y romanos optaban más por lo civilizado y lo racional, lo cual estaba asociado con los penes relativamente pequeños.

Este es uno de los motivos por los cuales los hombres y, al menos, la mayoría de los dioses son representados con penes relativamente pequeños tanto en las esculturas como en las representaciones gráficas como la cerámica o las imágenes generadas con azulejos, como las que se encuentran en Pompeya. Sin embargo, y en contraste, personajes como los sátiros, que están al borde de la animalidad y lo irracional, cuentan con miembros viriles desproporcionados.

Otro de los motivos tiene que ver con el modo en que los griegos y los romanos comprendían la anatomía y su relación con la reproducción. De acuerdo con las fuentes antiguas, se consideraba en un pene corto garantizaba que el semen saliera más caliente, lo cual estaba asociado con lo masculino, por lo que había más probabilidad de que se tuviera un varón. Por el contrario, cuando se tenía un miembro viril largo, debía recorrer más camino, se enfriaba y el frío está ligado a lo femenino. En aquellos tiempos, muchas personas preferían tener hijos hombres, ya que esto garantizaba la continuación de la estirpe.