La literatura es un reflejo íntimo de los escritores, de su mundo y de todo aquello que les rodea. Hay algunos que prefieren escribir sobre las grandes batallas, como es el caso de Homero o Virgilio; hay otros que gustan hablar del amor y el desamor, como Sor Juana, Lord Byron o Gustavo Adolfo Bécquer. Sin embargo, hay autores que prefieren tratar momentos y espacios más privados, más íntimos, pero que también son parte de la vida, como aquellos que se dedican a hacer poemas eróticos, algunos de los cuales te dejamos en las siguientes líneas.

El cantar de los cantares – La Biblia

Muchos no saben que uno de los poemas eróticos más famosos en la historia de la literatura se encuentra en la Biblia, específicamente en el Cantar de los Cantares. A continuación te dejamos un fragmento.

“¡Oh, si él me besara con besos de su boca!
Porque mejores son sus amores que el vino.”

“Mi amado es para mí un manojito de mirra,
Que reposa entre mis pechos.”

“Bajo la sombra del deseado me senté,
y su fruto fue dulce a mi paladar.”

“Mi amado es mío y yo suya,
él apacienta entre lirios.”

“Como panal de miel destilan tus labios, oh esposa;
miel y leche hay debajo de tu lengua.
Venga mi amada a su huerto,
y coma de su dulce fruta”

XLIII. Mucho, señora, daría – José Martí

Sin embargo, en la literatura latinoamericana abundan también los ejemplos de los poemas eróticos, como este que nos ofrece el escritor José Martí.

Mucho, señora, te diera
Por desenredar el nudo
De tu roja cabellera
Sobre tu cuello desnudo:
Muy despacio la esparciera,
Hilo por hilo la abriera.

Contemplé tanto – Constantino Cavafis

La lírica griega ha sido admirada desde hace siglos y hasta nuestros días. Escritores como Safo, son un gran ejemplo de lo que se puede lograr con las palabras. Un autor griego más contemporáneo es Constantino Cavafis.

Contemplé tanto la belleza
que mi visión le pertenece.
Líneas del cuerpo, labios rojos. Sensuales miembros.
Cabellos como copiados de las estatuas griegas;
hermosos siempre, incluso despeinados,
y caídos apenas, sobre las blancas sienes.
Rostros del amor, tal como los deseaba
mi poesía… en mis noches juveniles,
en mis noches ocultas, encontradas…

Agua sexual – Pablo Neruda

Uno de los grandes autores de la poesía en lengua española es Pablo Neruda, quien ha encantado a más de uno con sus veinte poemas de amor y una canción triste. Te dejamos el siguiente texto suyo.

Rodando a goterones solos,
a gotas como dientes,
a espesos goterones de mermelada y sangre,
rodando a goterones,
cae el agua,
como una espada en gotas,
como un desgarrador río de vidrio,Ç
cae mordiendo,
golpeando el eje de la simetría, pegando en las costuras del alma,
rompiendo cosas abandonadas, empapando lo oscuro.

*****

Solamente es un soplo, más húmedo que el llanto,
un líquido, un sudor, un aceite sin nombre,
un movimiento agudo,
haciéndose, espesándose,
cae el agua,
a goterones lentos,
hacia su mar, hacia su seco océano,
hacia su ola sin agua.

*****

Veo el verano extenso, y un estertor saliendo de un granero,
bodegas, cigarras,
poblaciones, estímulos,
habitaciones, niñas
durmiendo con las manos en el corazón,
soñando con bandidos, con incendios,
veo barcos,
veo árboles de médula
erizados como gatos rabiosos,
veo sangre, puñales y medias de mujer,
y pelos de hombre,
veo camas, veo corredores donde grita una virgen,
veo frazadas y órganos y hoteles.

*****

Veo los sueños sigilosos,
admito los postreros días,
y también los orígenes, y también los recuerdos,
como un párpado atrozmente levantado a la fuerza
estoy mirando.

*****

Y entonces hay este sonido:
un ruido rojo de huesos,
un pegarse de carne,
y piernas amarillas como espigas juntándose.
Yo escucho entre el disparo de los besos,
escucho, sacudido entre respiraciones y sollozos.

*****

Estoy mirando, oyendo,
con la mitad del alma en el mar y la mitad del alma
en la tierra,
y con las dos mitades del alma miro al mundo.

*****

y aunque cierre los ojos y me cubra el corazón enteramente,
veo caer un agua sorda,
a goterones sordos.
Es como un huracán de gelatina,
como una catarata de espermas y medusas.
Veo correr un arco iris turbio.
Veo pasar sus aguas a través de los huesos.