Si tienes una colección de vinilos que por ahora solo está conformada por música alternativa, rock y un poco de country; tal vez te haga falta integrar estas joyas de la música clásica que podrías escuchar mientras trabajas desde casa o mientras tomas un baño largo y relajante.

1. Le Phare – Yann Tiersen

Un material que llegó al mundo en el 98. Hermoso de principio a fin y que experimenta un combo de géneros sin ponerse en riesgo, teniendo como resultado 14 piezas salpicadas de acordeón, piano, violín y mandolina.

Le Phare nace en Bretaña e integra piezas como “Le Dispute”, que forma parte del bellísimo soundtrack de Amelie, la película de origen francés a cargo de Jean Pierre que Yann Tiersen musicaliza dando a cada momento una identidad musical única.

2. Divenire – Ludovico Einaudi

El italiano Ludovico Einaudi lanza Divenire en el 2006, una compilación de sonidos contemporáneos clásicos. Integrando 12 canciones que representan a Einaudi en su totalidad.

Divenire integra “Fly” y “L’origine nascosta”, música que fue integrada a The Intouchables, un film que vio la luz en el 2011 y que es tan hermoso como los sonidos que le acompañan a cada cuadro.

3. Spheres – Daniel Hope

Un álbum que reúne el estilo electrónico y el clásico para dar como resultado una serie de sonidos sobrenaturales que proyectan belleza, calma y simplicidad.

Spheres concentra además el impecable trabajo de otros autores como Alex Baranowsky, Karsten Gundermann, Aleksey Igudesman y Gabriel Prokofiev. Autores reconocidos por su inventiva y su éxito a nivel internacional.

4. Piano Concertos Nos. 1 & 2 – Rachmaninov

Un acervo musical que lo tiene absolutamente todo. Con un solo impecable que eriza la piel y con piezas en las que suena también la Sinfónica de Boston dirigida por Ozawa.

Un concierto impredecible en todas sus partes, salpicante de emoción, pero con un cuidado particular de no exceder los limites.