El uso de la palabra nos remite al saber humano. Existen textos antiguos que hoy en día se consideran modelos de la literatura universal. En este sentido, en la literatura precolombina (la etapa que comprende desde la llegada de los primeros seres humanos hasta el establecimiento del dominio político y cultural en el continente americano), los autores cultivaron todos los géneros literarios.

El drama, la prosa y la poesía se expresaron alrededor de temas como el misticismo religioso, que según expertos, surgió de la fascinación chamanica y el épico-histórico surgido del deseo de celebrar y recordar hechos heroicos, así como actos de generaciones pasadas.

La civilización Azteca se desarrolló en la meseta de Anáhuac hacia el siglo XIII. En esta época tuvo origen uno de los principales imperios de la cultura precolombina tanto en el campo militar como el cultural. La lengua oficial del imperio fue en Náhuatl y con esta se crearon la gran mayoría de poemas, mitos e informaciones que se conservan al día de hoy sobre esta cultura.

Especialistas señalan que de todas las expresiones literarias precolombinas de América es la cultura Azteca, la que tiene un mayor abundancia de obras recogidas en los llamados “códices”.

Debido al poder militar y un alto grado de desarrollo económico que generó estabilidad se favoreció el aumento del tiempo de ocio, entre algunas capas de la población, lo que permitió el surgimiento de una nueva clase de personajes especializados en el campo artístico e intelectual.

Los llamados “tiamantinis” o “sabios” fueron quienes elaboraron y utilizaron los códices. La gran actividad literaria de los aztecas muestra la estrecha relación que existía entre las manifestaciones culturales y los ámbitos político, militar y religioso.

Entre las ciudades que tuvieron una actividad cultural intensa fue Tezcoco, lugar donde vivieron grandes pensadores y poetas y que dio origen a uno de los poetas más grandes del México prehispánico: Nezahualcóyotl.

Los códices eran libros que consistían en largas tiras de piel de venado o de papel elaborado con fibras vegetales sobre cuya superficie se pintaban con diversos colores los jeroglíficos e ideogramas.

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