La literatura fantástica alude a un género narrativo basado en elementos de fantasía, es decir, aspectos como la ciencia ficción, terror, fenómenos sobrenaturales y la magia, por mencionar algunos.

Especialistas apuntan que el género fantástico cuenta con elementos que no corresponden a la realidad tal como la conocemos. De manera que las obras de esta categoría estimulan nuestra imaginación.

Este género literario se caracteriza por tener sus orígenes en la mitología y los relatos antiguos, que a través de la narrativa se muestran eventos sobrenaturales o inexplicables que crean una ruptura con la realidad, y que se clasifican como lo extraño, maravilloso y fantástico de mundos ficticios.

El francés Julio Verne es uno de los autores que destacó en el género de la fantasía con obras como Cinco semanas en globo, primera novela del sitio de viajes extraordinarios que complementan La vuelta al mundo en 80 días (1873), Viaje al centro de la tierra (1864), Los hijos del capitán Grant (1868), Veinte mil lenguas de viaje submarino (1870) y La Isla misteriosa (1874). Sus obras se caracterizan por contar con previsiones científicas y conocimientos geográficos, geológicos aeronáuticos y físicos.

La obra La vuelta al mundo en 80 días del escritor francés es un trabajo que lo llevó a luchar por sus derechos de autor, pero más allá de esta coyuntura, se trata de una novela que muestra al lector una visión única sobre los medios disponibles en la segunda mitad del siglo XIX.

Los medios de transporte utilizados en la obra de Julio Verne son: barcos a vapor, un elefante, una goleta, un buque, un paquebote, un trineo, un barco mercantil y un ferrocarril. No obstante, los más utilizados fueron el ferrocarril y el barco.

En otras obras del escritor francés se muestran visiones únicas de la historia, por ejemplo, en su obra De la tierra a la luna (1865), es una novela que describe por primera vez los problemas a resolver para lograr enviar un objeto a la luna.

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