William Shakespeare fue un dramaturgo, poeta y actor inglés, considerado el escritor más importante de la lengua inglesa y uno de los exponentes más relevantes de la literatura universal.

En 1582, se casó con Anne Hathaway quien era 8 años mayor que él, y con quien tuvo tres hijos, pero uno de ellos murió siendo niño, se llamaba Hamnet. Se dice que pasó por diversos oficios antes de interesarse por el teatro, y fueron las artes escénicas que lo llevaron más tarde a convertirse en dramaturgo y escribir “Enrique VI”. Entre 1592 y 1613, se dice que escribió sin descanso para el teatro.

Su intensa vida como escritor no le impidió continuar con su vida en el teatro. De hecho, se dice que sus obras se dividen en comedias y tragedias, y estas últimas se inspiraron en el pasado nacional inglés, sin embargo solo tomaba lo que necesitaba, es decir, utilizaba rasgos y determinadas situaciones para escribir sus obras con la finalidad de no hacer una crónica de los reyes de su país.

Las tragedias de Shakespeare incluye en sus protagonistas a reyes, príncipes, nobles, caballeros y doncellas, que se caracterizan por ser personajes obsesionados con una forma de ser, una pasión, un sentimiento que afecta el modo en que se relacionan con el mundo.

En este sentido, la tragedia de Romeo y Julieta fue una obra donde Shakespeare mostró de forma ideal los desafortunados amores de Romeo y Julieta. Especialistas señalan que no hay tragedia que se le parezca a la obra del autor inglés, tanto que sus dos protagonistas son parte de la cultura popular. Una característica de los personajes de Romeo y Julieta es la fatalidad de la fuerza exterior, por lo que el sentido de destino no es una casualidad en su tragedia.

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