En la literatura caballeresca no se desarrolló con el propósito de entretener, sino de funcionó como formación militar a través de las historias de los caballeros. Se mostraban los sistemas y pautas para la acción bélica, líneas de actuación con los cuales un caballero tuvo que actuar.

Se trata de la literatura más representativa del medievo, periodo histórico de la civilización occidental comprendido entre el siglo X y el XIX, que se caracteriza por contar historias que muestran el ambiente heroico de la épica y que toca al mismo tiempo el tema del romance.

La literatura caballeresca pasó por diversas etapas donde la imaginación y las motivaciones de los poetas medievales sirvieron para rendir adoración a sus reyes y expresar aventuras sin metas definidas.

De acuerdo con la Revista Digital Universitaria de la Universidad Nacional Autónoma de México, la literatura caballeresca ofrece al lector “páginas llenas de episodios donde los caballeros luchaban contra monstruos descomunales, rescataban doncellas en peligro, conquistaban lugares inhóspitos y resolvían encantamientos imposibles”.

Una de las figuras centrales de las novelas medievales fue el famoso mago Merlín. Se cuenta que en Merlín vivía a la mitad del bosque, que observaba todo y conocía sobre la poesía, la música, la naturaleza y la astrología. 

Además, una de sus más grandes sentencias aseguraba que un joven plebeyo de nombre Arturo se convertiría en el rey de Bretaña, que posteriormente encabezaría un grupo de caballeros que se reunirían alrededor de una mesa redonda para discutir asuntos del reino. 

La mesa redonda del rey Arturo es la leyenda central en la tradición caballeresca de la Edad Media en Europa. Entre sus aventuras más grandes se encuentra la recuperación del Santo Grial, bajo la guía de Merlín. 

La literatura caballeresca es materia de tradiciones populares y nombres (galos, bretones y franceses) quienes protagonizan situaciones sociales del caballero e ideales de justicia y redención cristiana.

Te recomendamos: