La noche de ayer medios de comunicación, la comunidad en redes sociales, colegas e instituciones lamentaron el fallecimiento del artista Francisco Toledo.

Originario de Juchitán de Zaragoza, Oaxaca, y nacido en 1940, Toledo no solo revolucionó la pintura y grabado, sino que además supo consolidarse como uno de los artistas plásticos más relevantes de México, trabajo que lo hizo acreedor a múltiples reconocimientos entre los que destacan el Príncipe de Asturias de las Artes en 1998, el Premio Príncipe Clauss en el año 2000, por mencionar algunos.

Pero su trayectoria y legado no se limitó a la entrega de galardones nacionales e internacionales, sino que su obra logró trascender más allá de un lienzo, pues Toledo siempre se caracterizó por contar historias y retratar la realidad que vive la sociedad mexicana, especialmente de la población de Oaxaca, siempre enalteciendo su cultura, pero también los problemas sociales que aquejan a los habitantes.

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No obstante, el artistas oaxaqueño buscó la forma de promover la cultura nacional a través de diversas manifestaciones artísticas, por lo que fue un impulsor importante de espacios donde se fomentara el gusto y amor por las artes.

Además de su legado representado en su obra, Toledo también contribuyó en la creación del Instituto de Artes Gráficas de Oaxaca, el Centro Fotográfico Manuel Álvarez Bravo y el Centro de las Artes de San Agustín.

Luego de su gran trayectoria, Francisco Toledo muere la noche de ayer, hecho que fue confirmado por su hija Natalia Toledo.

Desde finales de junio de este año, el Museo de Nacional de Culturas Populares exhibe su más reciente trabajo “Toledo Ve”, exposición que estará abierta al público hasta el próximo 29 de septiembre, en un horario de lunes a jueves de 10 a 18 horas, y de viernes a domingo de 10 a 20 horas.