La novela es una obra literaria que narra (en su mayoría) acciones ficticias con la finalidad de entretener y además llevar a una profunda reflexión e introspección.

Se cuenta que el interés de los romanos por conocer los pormenores de la vida de personajes públicos llevó a que ambiciosos escritores realizarán relatos o historias que no siempre fueron fieles a la realidad.

Hay distintos precedentes sobre el origen de la novela, las primeras novelas que se registran son de Lucio Apuleyo, uno de los escritores romanos más importantes del siglo II y Tito Petronio Árbitro, un escritor y político romano, mejor conocido como “El árbitro de la elegancia” en la corte del emperador Nerón Claudio César Augusto Germánico.

También se habla de una novela titulada “Cuentos milesios”, atribuida a Arístides de Mileto, obra que habla en forma bastante tortuosa de las pasiones amorosas.

Cabe señalar que un elemento fundamental de la novela es que no puede ser representada ni declamada. Otro aspecto es que tiene que ser leída en grupo o por un lector en solitario.

Se trata de un género próximo a la historia, donde se intercala a libertad la participación de los personajes, se realizan amplias descripciones de situaciones y, en muchas ocasiones, se introducen diálogos para ser más realistas determinados momentos del relato.

El género inicialmente latino llegó a ganar una gran relevancia en autores griegos como Caritón y Heliodoro de Emesa, un escritor griego autor de la novela “Las etiópicas”, obra considerada una de las novelas más grandes de la antigüedad. De acuerdo con Crítica de Libros, la novela de Heliodoro es una de las más extensas de las novelas griegas (con diez libros) y la que más completos reúne sus elementos típicos.

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