Las vanguardias fueron una serie de corrientes artísticas que comenzaron a gestarse desde finales del siglo XIX y que se concretaron durante la primera mitad del siglo XX. Cubismo, expresionismo, dadaísmo, pop art, son algunas de las corrientes que destacar; sin embargo, por lo exuberante de sus temáticas y motivos, todos alineados a lo onírico, el surrealismo es uno de los segmentos que ha captado más la atención del público. En las siguientes líneas te mencionamos algunos poemas surrealistas que seguro te encantarán.

Habrá – André Bretón

De dónde llega ese ruido de fuente
Sin embargo la llave no se quedó en la puerta
Qué hacer para desplazar estas enormes piedras
Ese día temblaré por perder un rastro
En uno de los enredados barrios de Lyon
Fue una bocanada de menta cuando iba a cumplir veinte años
Ante mí la senda hipnótica con una mujer sombríamente dichosa
Por otra parte los hábitos van a cambiar mucho
La gran prohibición será levantada
Una libélula correrán para oírme en 1950
En esta encrucijada
El vértigo es lo más hermoso que he conocido
Y cada 25 de mayo al terminar la tarde el viejo Delescluze
Con augusta máscara desciende hacia el Château-d’Eau
Se diría que barajan unas cartas de espejos entre la sombra.

Tus Ojos – Octavio Paz

Tus ojos son la patria del relámpago y de la lágrima,
silencio que habla,
tempestades sin viento, mar sin olas,
pájaros presos, doradas fieras adormecidas,
topacios impíos como la verdad,
otoño en un claro del bosque en donde la luz canta en el hombro de un árbol y son pájaros todas las hojas,
playa que la mañana encuentra constelada de ojos,
cesta de frutos de fuego,
mentira que alimenta,
espejos de este mundo, puertas del más allá,
pulsación tranquila del mar a mediodía,
absoluto que parpadea,
páramo.

Cenizas – Alejandra Pizarnik

La noche se astilló de estrellas
mirándome alucinada
el aire arroja odio
embellecido su rostro
con música.

Pronto nos iremos
Arcano sueño
antepasado de mi sonrisa
el mundo está demacrado
y hay candado pero no llaves
y hay pavor pero no lágrimas.

¿Qué haré conmigo?
Porque a Ti te debo lo que soy
Pero no tengo mañana
Porque a Ti te…
La noche sufre.

Poema de las cositas – Salvador Dalí

Estoy contento, estoy contento, estoy contento, estoy contento,Estoy contento, estoy contento, estoy contento, estoy contento,Estoy contento, estoy contento

Hay una cosita mona que nos mira sonriendo mi amiga tiene la mano de corcho y llena de puntas de París.

Mi amiga tiene las rodillas de humo

El azúcar se disueve en el agua, se tiñe con la sangre, y salta como una pulga.

Mi amiga tiene aún un reloj de pulsera de macilla.

Los dos pechos de mi amiga el uno es un suavevisimo avispero y elotro una calma gorota.

Los pequeños erizos, los pequeños herizos, los pequeños erizos, los pequeños herizos, los pequeños erizo, los pequeños herizos

Los pequeños erizos, pinchan

El ojo de la perdiz es encarnado.

Cositas, cositas, cositas, cositas, cositasCositas, cositas, cositas, cositas, cositasCositas, cositas, cositas, cositas, cositasCositas, cositas, cositas, cositas, cositasCositas, cositas, cositas, cositas, cositas


Hay cositas quietas, como un pan

La Aurora – Federico García Lorca

La aurora de Nueva York tiene
cuatro columnas de cieno
y un huracán de negras palomas
que chapotean las aguas podridas.

La aurora de Nueva York gime
por las inmensas escaleras
buscando entre las aristas
nardos de angustia dibujada.

La aurora llega y nadie la recibe en su boca
porque allí no hay mañana ni esperanza posible.
A veces las monedas en enjambres furiosos
taladran y devoran abandonados niños.

Los primeros que salen comprenden con sus huesos
que no habrá paraíso ni amores deshojados;
saben que van al cieno de números y leyes,
a los juegos sin arte, a sudores sin fruto.

La luz es sepultada por cadenas y ruidos
en impúdico reto de ciencia sin raíces.
Por los barrios hay gentes que vacilan insomnes
como recién salidas de un naufragio de sangre.