Por mucho tiempo se ha pensado que quienes se dedican a las humanidades sólo tienen dos salidas laborales: la docencia o la investigación. Sin embargo, esta idea (en la práctica) es totalmente errónea. Si bien es cierto que buen parte de los profesionales de esta área se dedica a este segmento, lo cierto es que hay muchas más tareas que se puede realizar con este conocimiento. Uno de los ejemplos más interesantes es cómo se puede utilizar la lingüísticas para resolver un crimen. Sobre esto, te platicamos más en las siguientes líneas.

Como una interfaz entre el derecho y la lingüística ha surgido una disciplina conocida como lingüística forense, en la cual se hace uso de los conocimientos relacionados con la lengua y el lenguaje, utilizados para generar generar leyes o incluso para proporcionar pruebas que podrían ayudar a resolver un caso.

Entre las distintas ramas que conforman la lingüística forense está el análisis de textos por medio del análisis estilométrico, para determinar la autoría de un escrito. Para hacer esto se toman una serie de textos de la persona que se considera que es el autor del mensaje que está siendo analizado, entonces se estudia la frecuencia con la que una persona utiliza ciertas palabras y oraciones, el largo de las frases que utiliza.

Con esta información que se obtiene se puede contrastar la prueba y verificar qué tanto se parece o qué tan diferente es. Por ejemplo, en los casos de acoso por mensajes de texto, esta herramienta suele ser de gran utilidad para saber si el acusado fue quien escribió los textos o fue alguien más.

Otra de las partes de la lingüística forense es la fonética y fonología que se usa para identificar las pruebas de voz de una persona, lo cual puede ser de gran ayuda para resolver casos de extorsión telefónica, por mencionar algún ejemplo.