Celebra este Día Mundial de la Poesía con estos versos fantásticos

Para celebrar el Día Mundial de la Poesía te dejamos algunos de versos para que disfrutes tu amor por los textos y la literatura.

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Si bien es cierto que Gorgias de Leontinos, sofista y maestro de retórica del siglo V antes de Cristo, comentó que la palabra es algo pequeño, imperceptible a simple vista, pero que es muy poderosa y puede dar rumbo incluso a una nación entera. Algo similar, pero específicamente el profesor Keaton, interpretado por Robin Williams, comentó que las ideas y las palabras pueden cambiar al mundo, y aunque la medicina, el derecho y la ingeniería son fundamentales y nobles, no escribimos y leemos poesía, la belleza, el romanticismo y el amor, son las cosas que nos tienen vivos.

Este 21 de marzo estamos celebrando el Día Mundial Poesía, el cual fue impuesto primero algunos países europeos en 1998, pero que años más tarde se extendió a todo el planeta, donde en las naciones hispanoamericanas lo denominaron con el título que tiene actualmente.

Para celebrar el Día Mundial de la Poesía, te dejamos versos que ha llegado hasta nuestros días y que se han vuelto indispensables de este género.

ME PARECES IGUAL A LOS DIOSES (Safo de Metilene)

Me parece que igual a los dioses

aquel hombre es, el que sentado

frente a ti, a tu lado, tu dulce

voz escucha

y tu amorosa risa. En cambio,

en mi pecho el corazón se estremece.

Apenas te miro,

la voz no viene más a mí,

la lengua se me inmoviliza, un delicado

incendio corre bajo mi piel,

no ven ya mis ojos

y zumban mis oídos,

el sudor me cubre, un temblor

se apodera de todo mi cuerpo y tan pálida

como la hierba no muy lejana de la muerte

me parece estar. . .

Pero todo debe soportarse si así es.

EL AMOR (Anacreonte de Teos)

El importuno Eros, 

azotando mi rostro 

con olorosa rama de jacintos, 

me mandaba correr tras de sus pasos. 

El ardiente sudor me fatigaba, 

atravesando selvas, 

torrentes y profundas cortaduras. 

Mi corazón a la nariz subía 

y sin aliento me dejaba. Entonces, 

tocándome la frente con las alas, 

“¡Tú no puedes amar!”, dijo riendo.

CÁRMENES, V (Catulo)

Vivamos, mi Lesbia, y amemos, 

y los rumores de los viejos más severos

todos en un as estimemos.

Los soles morir y volver pueden: 

a nosotros, cuando una vez se nos muere nuestra breve luz, 

noche hay perpetua, una, para dormirla.

Dame besos mil, después ciento, 

después mil otros, después un segundo ciento, 

después sin cesar otros mil, después ciento, 

después, cuando miles muchos hiciéramos, 

los conturbaremos, para que no sepamos, 

o para que ningún malvado envidiarlos pueda

cuando tantos sepa que son, de besos.

A LOS CELOS (Luis de Góngora y Argote)

¡Oh niebla del estado más sereno,

Furia infernal, serpiente mal nacida!

¡Oh ponzoñosa víbora escondida

De verde prado en oloroso seno!

¡Oh entre el néctar de Amor mortal veneno,

Que en vaso de cristal quitas la vida!

¡Oh espada sobre mí de un pelo asida,

De la amorosa espuela duro freno!

¡Oh celo, del favor verdugo eterno!,

Vuélvete al lugar triste donde estabas,

O al reino (si allá cabes) del espanto;

Mas no cabrás allá, que pues ha tanto

Que comes de ti mesmo y no te acabas,

Mayor debes de ser que el mismo infierno.

EN QUE SATISFAGA UN RECELO (Sor Juana Inés de la Cruz)

Esta tarde, mi bien, cuando te hablaba,

como en tu rostro y en tus acciones vía

que con palabras no te persuadía,

que el corazón me vieses deseaba.

Y Amor, que mis intentos ayudaba,

venció lo que imposible parecía,

pues entre el llanto que el dolor vertía,

el corazón deshecho destilaba.

Baste ya de rigores, mi bien, baste,

no te atormenten más celos tiranos,

ni el vil recelo tu quietud contraste

con sombras necias, con indicios vanos:

pues ya en líquido humor viste y tocaste

mi corazón deshecho entre tus manos.

AMOR VERDADERO (William Shakespeare)

No, no aparta a dos almas amadoras

adverso caso ni crüel porfía:

nunca mengua el amor ni se desvía,

y es uno y sin mudanza a todas horas.

Es fanal que borrascas bramadoras

con inmóviles rayos desafía;

estrella fija que los barcos guía;

mides su altura, mas su esencia ignoras.

Amor no sigue la fugaz corriente

de la edad, que deshace los colores

de los floridos labios y mejillas.

Eres eterno, Amor: si esto desmiente

mi vida, no he sentido tus ardores,

ni supe comprender tus maravillas.

¡OH, MÍ YO! ¡OH, VIDA! (Walt Whitman)

¡Oh, mi yo! ¡oh, vida!

de sus preguntas que vuelven,

del desfile interminable de los desleales,

de las ciudades llenas de necios.

De mí mismo, que me reprocho siempre 

(pues, ¿quién es más necio que yo, ni más desleal?).

De los ojos que en vano ansían la luz, 

de los objetos despreciables, 

de la lucha siempre renovada,

de los malos resultados de todo,

de las multitudes afanosas y sórdidas que me rodean.

De los años vacíos e inútiles de los demás, 

yo entrelazado con los demás.

La pregunta, ¡oh, mi yo!,

la pregunta triste que vuelve 

– ¿qué de bueno hay en medio de estas cosas, 

oh, mi yo, oh, vida? –

Respuesta:

Que estás aquí,

que existe la vida y la identidad,

que prosigue el poderoso drama, 

y que tú puedes contribuir con un verso.