El arte greigo es una de las corrientes que marcó un antes y un después en la historia. Las producciones que realizaron los artista de la época como Fidias, Praxíteles y Mirón marcaron los cánones de belleza en occidente por siglos enteros. Pero muchas veces es algo complicado entender cómo evolucionó y cuáles fueron los principales representantes. Por este motivo te dejamos un breviario sobre la historia del arte griego para entenderlo rápido.

El arte griego se inspiró en muchas expresiones artísticas de distintas culturas del mediterráneo; sin embargo, sus antecesores directos fueron el arte minóico y micénico.

El arte minóico se caracterizó por el contraste fuerte entre los colores rojo y azul que utilizaba. Sus contrucciones palaciegas inspiraron mitos como el de Teseo y el Minotauro.

Después de la expansión por la cuenta del mediterráneo, el arte micénico comenzó a florecer. Uno de los ejemplos más importantes lo encontramos en la escultura, como es el caso de la puerta de los leones.

Con la entrada de los dorios en Grecia Continental y en algunas islas, se perdió la continuidad y tendencias artísticas que tenían estas culturas y comenzó a gestarse, Grecia como la conocemos, como un conjunto de poleis (ciudades-estado) con sus propias normas, pero que cuentan con una entidad y expresiones comunes.

Una primera etapa del arte griego es conocida como el periodo geométrico, en el cual se pueden apreciar esculturas sin mucho movimiento, pero que cuentan ya con cierto realismo. La cerámica precisamente se caracterizó con el uso de patrones geométricos.

Posteriormente el arte griego pasó por un periodo orientalizante, donde las esculturas y en general las expresiones artísticas plásticas tenían rasgos del arte egipcio, entre otros. Por ejemplo, en la posición en la que eran colocados los pies.

El fin de este periodo, conocido como arcaico, es llegó cuando los griegos se enfrentaron a los persas en las Guerras Médicas. Después de este enfrentamiento, los helenos presentaron cierta apatía por todo lo que fuera oriental.

Esto dio paso a al periodo clásico, en el cual personajes como Praxíteles o Fidias destacaron por sus piezas que presentaban un gran realismo, pero que también mostraban una gran armonía y belleza.

Finalmente se encuentra el arte helenístico, que coincide con el periodo homónimo, el cual tiende a representar con un mayor realismo todo tipo de personas, ya no sólo a jóvenes.