Si bien es cierto que muchas personas le dan el título de “clásica” a todas las composiciones que tienen al menos cien años o más, dentro de ese gran acumulado existe una gran variedad de corrientes que surgieron a raíz en momentos muy específicos de la historia de la humanidad. Por ejemplo, el impresionismo tuvo apareció hacia finales del siglo XIX. Un caso muy particular es la música barroca, la cual se caracteriza por la gran cantidad de instrumentos de cuerda con los que trabaja. En las siguientes líneas te recomendamos algunas de las piezas más icónicas de dicha corriente artística.

Invierno – Antonio Vivaldi

Parte de las famosas Cuatro Estaciones de Antonio Vivaldi, esta pieza destaca por sus movimientos rápidos, pero estructurados, los cuales van en ascenso constante pero armónico. Este auto, quien también fue compositor de música sacra, destacó por lo alegre de algunas de sus melodías.

3. Partita (gigue) – J. Sebastian Bach

Considerado como el padre de la fuga, Bach es uno de los autores más emblemáticos de música barroca, cuyas composiciones han sido tomadas como modelo no sólo de belleza y armonía, sino que también han sido el canon de la proporción áurea en la música.

Fandango – D. Scarlatti

Uno de los instrumentos más emblemáticos en la música barroca es el clavecín y el clavicordio, los cuales tienen un sonido particularmente identificable y bello. Estos objetos fueron los antecesores del piano. En esta pieza de Scarlatti aprecia claramente la utilización de dicho dispositivo.

Armide – J. B. Lully

En muchas ocasiones, las piezas artísticas son reflejo del espíritu de un autor, tal y como se puede apreciar en esta obra de la música barroca que destaca por lo tranquilo y delicado de sus nota, así como la armonía y el refinamiento que se transmite en cada uno de los acordes.